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Uruguay es un país
de gran tradición democrática y
republicana.
Su población de aproximadamente 3.300.000
habitantes es 100% de origen europeo, con un índice
de alfabetización del 98%.
El país cuenta con un eficiente sistema
de Comunicaciones completamente digital, con avanzadas
conexiones, buenos puertos, un sistema de producción
agrícola-ganadero ágil y eficiente
y una vasta experiencia en el otorgamiento de
servicios.
La composición del Producto Bruto Interno
del País está sustentada en los
siguientes rubros:
Agropecuaria, Pesca y Minas
Instituciones de servicios financieros y de seguros
Desarrollos inmobiliarios tanto en el área
urbana como rural, construcción
Servicios portuarios
Turismo
Industria Manufacturera
Transporte y Comunicaciones
Uruguay posee una economía
abierta, una antigua tradición de mercado
libre con escasa restricción al ingreso
y egreso de capitales, divisas, dividendos y metales
preciosos, títulos extranjeros públicos
o privados, commodities, etc. Estando el mercado
de cambio fuertemente desarrollado operando en
cualquier moneda, fundamentalmente en dólares
estadounidenses, euros, otras monedas europeas
y latinoamericanas.
Además, Uruguay cuenta
con una Ley de (estricto) Secreto Bancario aprobada
por el Parlamento en 1982, siendo considerado
un centro financiero estratégico en Sud
América y en definitiva, muchos de los
más importantes Bancos del Mundo han instalado
desde hace muchos años Filiales aquí.
El Gobierno reconoce que la inversión
extranjera tiene un papel importante en el desarrollo
de la economía.
El inversor no necesita permiso especial para
dar comienzo a operaciones de importación-exportación,
obtener créditos o participar en el mercado
de cambios, siendo el régimen general totalmente
abierto, no discriminando entre inversores extranjeros
y uruguayos desde el punto de vista jurídico
y fiscal.
Los incentivos vigentes, orientados a la creación
de fuentes de trabajo, introducción de
industrias de alta tecnología y aumento
de las exportaciones, son aplicables tanto para
inversores locales como extranjeros.
No existen limitaciones a la transferencia de
utilidades ni a la repatriación de capital,
para lo cual no se requiere autorización
del Estado.

Dentro del marco de una economía libre
y abierta, no existen en Uruguay restricciones
a las importaciones y exportaciones, salvo en
la importación y exportación de
algunas mercaderías que sí están
sujetas al cumplimiento de controles de seguridad,
fitosanitarios y otros que no se diferencian de
aquellos con los que la empresa extranjera está
vinculada en su país de origen.
Cabe destacar además de las Zonas Francas
que merecen un capítulo aparte, el sistema
uruguayo de Puerto Libre. En el mismo se establece
la libre circulación de mercaderías
en Montevideo, sin necesidad de autorizaciones
y trámites formales.
Durante su permanencia en el recinto aduanero
portuario, las mercaderías están
exentas de todos los tributos y recargos aplicables
a la importación o que se generen en ocasión
de la misma.
Dentro de los respectivos recintos portuarios,
el destino de las mercaderías podrá
ser cambiado. Se admiten operaciones de depósito,
reenvasado, remarcado, clasificado, agrupado y
desagrupado, consolidación y fraccionamiento
que no signifiquen modificación de la naturaleza
de la mercadería. Se establece también
que no hay límites tanto para el período
de almacenaje de la mercadería en Puerto,
como para el volumen de los bienes almacenados.
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